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Guía Viajes Virtual Venezuela - Estado Barinas - Mitos y Leyendas del Estado Barinas

Mitos y Leyendas del Estado Barinas

Espanto del Foco: Cuenta la leyenda que en el poblado llamado vía La Luz existe un espanto que aparece a los pobladores y visitantes que transitan por un lugar llamado Mojayepero, que atañe al alma en pena de un hombre llamado José Yépez, quien fue hallado muerto al lado de una mata de mango. La causa de su muerte no ha sido aún esclarecida, pero existe la suposición de que se encontraba enfermo por lo que pudo ser una muerte natural. Sin embargo los pobladores comentan que el difunto fue sepultado con todas sus pertenencias e incluyendo en ellas su linterna que, según comentan, cuando se aparece el espanto muestra un foco que pasan muy cerca del lugar donde fue enterrado. A pesar de ello los barineses no le temen al ánima porque en sus apariciones nunca ha dañado a nadie y no sienten temor ante su presencia, razón por la cual le piden milagros, pero hasta los momentos no hay testimonio de que haya concedido alguno.

Ritual para evitar las Tormentas: se dice que en caso de tormentas muy fuertes, se debe encender la vela de la Candelaria y quemar palma bendita, para que estas se calmen, algunos hacen una cruz de cenizas en el patio y la lluvia se irá mermando; también se colocan dos cuchillos en cruz y se invoca la intervención de San Isidro Labrador quien quita el agua y pone el sol. En todas las casas de la región, hay una vela de la Candelaria, bendecida el 2 de febrero y palma bendita o ramo, obtenido el domingo de ramos. Estas creencias, son asumidas por la mayoría de los habitantes del municipio, pero se acentúan más en la zona rural.

Echar el Agua, Tradición Religiosa: en la mayoría de los pueblos y sectores urbanos, tradicionalmente las familias eligen unos padrinos, que no necesariamente serán los de bautizo. Uno tiene el plato y otro la vela. El oficiante realiza oraciones comunes del repertorio de rezos católicos, incluyendo el Padrenuestro, Avemaría y Credo, luego de esto pide arrepentirse de los pecados a los padrinos y padre y posteriormente dice el nombre de bebé y la declaración de bautismo según la costumbre. Una vez concluida la ceremonia todos se suman a la celebración de los miaos. También se echa el agua en caso de gravedad de un niño o para evitar mal de ojo.

Culebrilla, Fórmula Tradicional de Sanación: Entre los conocimientos de los sobanderos de la comunidad está el de curar la culebrilla, para lo cual efectúan rezos y aplican recetas con plantas preparadas de la siguiente manera: se tritura bien la hierbamora y el zumo se coloca en la parte afectada por varios días hasta que vayan desapareciendo las marcas. Otra forma es macerar la hierbamora con un poco de aceite de coco. Es una creencia generalizada que la medicina por sí sola no cura la enfermedad, también es necesaria la presencia del curandero.

Ánimas Benditas del Purgatorio: La comunidad cree que las ánimas son espíritus de difuntos que se encuentran en pena por no haber cumplido su ciclo de vida, o por no haber muerto por causas naturales. Por este motivo son almas que andan a la caza de iluminación por parte de devotos particulares que responsablemente deben encender una vela diaria por el descanso de su alma; de romper ese compromiso, la gente que se hace devota a ellas por algún favor concedido, se expone a ser perturbada por las ánimas. Aparecen vestidas de negro y a la distancia se escucha el murmullo de sus rezos que normalmente tienen que ver con la gente que tropieza.
Reto de Florentino y el Diablo: Dicen que en una noche oscura y lluviosa del sitio de Santa Inés, según la tradición, el catire Florentino se encontró con un hombre a caballo que le invitó a puntear con él. Otro día, mientras estaba en una bodega cercana se le apareció, en plena madrugada, todo vestido de negro. Los que estaban en la bodega quedaron aterrados al verlo y gritaron al unísono el diablo compadre. La gente dijo eso porque aunque llovía y todo estaba hecho lodo, no tenía ni una mancha, nada húmedo y totalmente planchado. En seguida inició el contrapunteo. Florentino, como era hombre astuto se mantuvo firme en la contienda y prolongó las coplas hasta el amanecer, cuando ya se aproximaba el sol, momento que aprovechó para hacer sus letanía a la Virgen María y a la Santísima Trinidad y en ese momento el diablo salió espantado. Este corrido es uno de los más creativos y autóctonos de los compuestos en el Llano y su letra corresponde a Alberto Arvelo Torrealba. Es de hacer notar que este corrío ya era conocido por la tradición oral antes de esta composición artística.

Velas de la Candelaria: Esta vela es trascendente para toda Venezuela. Desde luego que el estado Barinas no escapa a esta tradición. La vela de la Candelaria representa para la comunidad una especia de reliquia que protege contra las malas influencias y contra las perturbaciones demoníacas. Su ingreso en América se debe a Hernán Cortés, quien la trajo en una medalla que cargaba siempre en el cuello. La manifestación de esta advocación de la Virgen María como Nuestra Señora de la Candelaria le ocurrió un 2 de febrero en Tenerife, hacia el año 1400, y la historia como tal fue contada en 1595 por fray Alonso de Espinosa. Al parecer la aparición ocurrió a dos pastores cuando trataban de introducir el a una cueva. Al notar que éstos se resistían a seguir andando, buscaron el motivo y al avanzar se encontraba la presencia de una mujer. Como para entonces le estaba prohibido a los hombres hablar con mujeres en parajes solitarios, uno de ellos intentó hacerle señas con la mano para que se apartaran, pero el brazo se le paralizó. Con este extraño suceso, el otro sacó un puñal e intentó herirla, con la mala fortuna de que las heridas que pretendía causarle a la mujer se las infringía a sí mismo; aquello los aterró de tal modo que corrieron despavoridos hasta la cueva del rey del lugar a quien comentaron la historia. Este llamó a sus consejeros presentarse con un niño en brazos. El rey se fue hasta el lugar con los consejeros y los pastores y por temor les pidió a los hombres que ellos mismos tomaran la imagen reflejada en un cuadro colocado sobre una piedra. Al levantarla ambos quedaron sanados. De modo pues que el rey decidió entonces tomar él la imagen, pero mientras la llevaba se cansó y pidió socorro a la Virgen para continuar y el cuadro se hizo tan liviano que le pareció andar levitando. Desde entonces se inició esta veneración. En relación al uso de la vela, se habla de una mujer cuyo marido llevaba ya varios días perdido en el mar arrastrado por una tormenta. La joven pidió a la Virgen de la Candelaria que le dijera donde estaba y prendió una vela y la colocó sobre una tablita, luego la echó al mar. La tabla rodó en el agua hasta llegar a un lugar donde se detuvo, a pesar del oleaje, lo cual fue visto como un signo, de modo que los pescadores se aproximaron y se lanzaron al agua. Entre unas piedras estaba el hombre ya ahogado. Considera la gente de la comunidad que es conveniente tener una vela de la Candelaria en casa para protegerse de las tormentas, de las desgracias y de cuantas cosas malas pueda acechar al mortal. Esta vela se adquiere sólo el día de la Candelaria, la cual es bendecida luego de la eucaristía y reservada en los hogares hasta el próximo año.

Entierro de Morocotas: Las historias sobre entierros de morocotas y tesoros, tienen su origen en la costumbre generalizada de las personas que vivieron durante la época colonial y el período republicano, de enterrar o tapiar en las paredes de sus casas, todos aquellos objetos de valor y muy especialmente sus riquezas en morocotas de oro, perlas y diamantes. En torno a ello se fueron creando relatos de espantos y apariciones de animales que custodiaban el lugar donde se hallaba el escondite. Se dice que muchas personas, para evitar el saqueo de sus entierros, lanzaban conjuros en el lugar para impedirle extraer los tesoros a quien osara acercarse. Si por ventura algún saqueador quería llevarse la riqueza, debía enfrentar a los seres mágicos que estarían cuidando el sitio. Los entierros pueden manifestarse, mediante braseros incandescentes o luces que bailan de un lugar a otro. Cuentan los abuelos que los jueves y viernes a mediodía o a la medianoche, estos tesoros están a flor de tierra listos para que algún afortunado los encuentre. De querer encontrar uno de estos, se debe ir al lugar con una moneda de plata debajo de la lengua y agua bendita. Si logra vencer el espanto, sacará el entierro, pero no debe romper la múcura o abrir la bolsa de cuero de inmediato, ya que el óxido de los metales podría envenenarlo.

Jinete sin Cabeza, leyenda: Entre las historias de fantasmas y apariciones de la ciudad la gente habla de un jinete cabalgando sin cabeza sobre un caballo que tira de una carreta por todas las calles del centro de la ciudad. Supuestamente este jinete ha servido para que muchos hombres que gustan de los placeres de la noche, hayan decidido permanecer en sus hogares por más tiempo por el temor a ser espantados.

Anima de la mujer de San Silvestre, leyenda: Cuenta la gente que en horas de la noche aparece el alma de una mujer en bata de dormir en medio de la calle asustando a la comunidad. Esta entidad al parecer sale de la casa de una mujer del barrio La Federación. Quienes la han visto aseguran que tiene larga cabellera de color negro. A pesar de que se trata de una entidad inmaterial aseguran los parroquianos que ya están tan acostumbrados que son pocos los que se asustan ante el suceso.

Aparición de Nuestra Señora del Real, leyenda: El 2 de febrero de 1680, en un humilde caserío a orillas del río Santo Domingo, a 35 km de Barinas, un indio llamado Francisco entregó la moneda a la iglesia como contribución. La anciana que la recibió la colocó en una cajita, pero cuando quiso buscarla había desaparecido. Al revisar nuevamente la caja de las contribuciones apareció la moneda, pero para sorpresa de la anciana se reflejaba en la moneda la imagen de la Virgen María con el Niño en brazos. Los misioneros, impactados por el suceso, le dieron el nombre de Nuestra Señora del Rosario. Pero la gente común le llamó Nuestra Señora del Real, nombre que conserva hasta la actualidad. Esta manifestación de la Virgen se venera en todo el estado Barinas con gran devoción.

Leyenda de Juan Hilario y El Silbón: Cuenta la leyenda que El Silbón es un ánima en pena de un hombre que mató a su papá para recibir su herencia. Normalmente se le escucha por los parajes solitarios de los largos caminos llaneros. En este municipio son muchas las anécdotas de los parroquianos respecto a este tema. La gente común ha mantenido en tradición la historia de Juan Hilario, hombre temerario que gustaba de asistir a todas las fiestas celebradas en cualquier lugar para poder conocer mujeres. Una tarde, de esas lluviosas y tormentosas, cuando se disponía a asistir a un baile, un amigo suyo le llamó la atención para no fuera por el clima, atmósfera adecuada para la aparición del ánima de El Silbón. Era día de 3 de mayo, día en que las ánimas andan sueltas por los parajes y caminos. Juan Hilario hizo caso omiso a las advertencias de su compañero y mientras se burlaba de él, inició el camino hacia el baile. Mientras avanzaba comenzó a escuchar un silbido en secuencia y recurrente que le heló los huesos; sin embargo se repuso pensando que quizás eran sus compañeros por burlarse de él. Pero luego vio una especie de sombra que se le aproximó y comenzó a golpearlo sin descanso. Por más que hacía el intento por defenderse no alcanzaba a golpear a nadie porque a nadie veía. De pronto recibió un golpe tan fuerte que dio un grito tan alto que lo escucharon en el caserío donde vivía. Su compadre y demás compañeros corrieron al imaginarse que se trataba de él. Cuando llegaron al sitio estaba tirado en el suelo dando gritos desesperados ¡Que animal tan feo, Dios mío. No me dejen solo, muchachos. Que animal tan feo! Mientras relataba la anécdota a sus amigos pasaban por el lugar unos músicos que iban a una fiesta próxima. El relato les pareció tan terrible como interesante que decidieron componerle un corrido al que llamaron Juan Hilario, el hombre que peleó con El Silbón. La historia de esta ánima sirve para contener los ánimos de aquellos chicos impetuosos y desobedientemente, que por seguir su vida disipada, pasan por encima de las advertencias de sus mayores sin saber que pronto recibirán un traumático escarmiento.

Ritual para correr las visitas indeseadas: La comunidad cree que cuando a la casa llegan visitas impertinentes y por ningún medio entienden que no son bienvenidas, hay que ahuyentarlos con medios mágicos, por esta razón consideran que colocar una escoba de paja detrás de la puerta de entrada, provoca un inmenso deseo en el intruso por marcharse. En caso de que esto no sea efectivo porque el indeseable es demasiado fuerte, entonces se debe colocar un vaso de agua lleno al revés sobre un plato; es decir se llena el vaso, luego se le coloca encima el plato y se da la vuelta. Éste también debe colocarse detrás de la puerta, y si aún esto no es efectivo, entonces pídales educadamente que se marche, que hay mucho que hacer y el intruso entenderá.

Duendes de la casa de don Avelino, leyenda: Los vecinos del sector han asegurado desde hace años que en casa de un hombre del sector llamado Avelino, quien además era cronista del pueblo, llegaban los duendes y le saboteaban todo lo que hacía. Tanto él como su esposa habían mantenido este secreto por algún tiempo para no alarmar a los vecinos o por temor a que no les creyeran. Pero con el tiempo no les quedó otra alternativa más que contar lo sucedido a los vecinos con el fin de buscar ayuda. Al anochecer comenzaban a caer piedras sobre el techo y algunos entraban a la casa y volteaban los recipientes donde se acababa de hacer la comida, por ejemplo, o los platos cuando ya iban a comer. En tal sentido, cuando los vecinos comprobaron la veracidad de los hechos y al notar que sus rezos no eran efectivos, buscaron a un iniciado del sector, una especie de mago bueno quien, luego de una serie de rituales, oraciones y conjuros, logró exorcizar a los tediosos duendes.

Ánimas de Pablo Pérez y la Taconera, leyenda: Al parecer existía una casa en la que vivió un hombre de nombre Pablo Pérez, quien según la comunidad había sido gobernador del estado. Al parecer este hombre no era aceptado por la comunidad. Debido a esto sus opositores le tendieron una trampa y lograron asesinarlo. Cuando le hacían sus exequias se apagaron las luces del lugar y aparecieron murciélagos de distintas clases. Asustados por los ruidos del cajón decidieron abrirlo y en su interior, en lugar del cuerpo, hallaron piedras. Aterrados huyeron todos despavoridos. Otra de las anécdotas populares era que en Barinas existió un hombre muy celoso quien mandó a matar a su esposa. Desde entonces, según la comunidad comenzó a aparecer esta mujer en las noches más oscuras, toda vestida de blanco. Le llamaron la Taconera.

El carretón o carro de mula, leyenda: Esta leyenda data de la época de los ancestros de la comunidad, razón por la cual forma parte de la cultura popular de los pedraceños. Cuentan los pobladores que muy tarde en la noche se oía pasar un carro de mula transportando una carga muy pesada por la calle real del pueblo, y otras veces por las calles más cercanas al Río Canagua. Algunas veces se oía la carga de los materiales como si estuviesen siendo arrastradas por el suelo, por lo que el sueño de las personas se veía entorpecido. Éstas se asomaban por las ventanas de sus casas, pero no se veía nada, sólo se escuchaba el ruido.

Las ánimas en pena: Son conocidas como ánimas en pena todas aquellas personas que murieron con pecados que no fueron perdonados, pero que no ameritan tampoco ser condenadas al infierno. Estas almas, una vez que hayan purgado sus faltas, tiene la magnífica oportunidad de ingresar al cielo. También se les llama ánimas del purgatorio y, según cuentan algunos, se le aparecen a algunas personas para ayudarlas a resolver sus percances, entregar dinero que enterró cuando estaba vivo o solicitar el perdón de alguien a quien ofendió cuando estaba en vida. Se cuenta que hace muchos años, Cornelio Ramón Colmenares (rezandero y curandero de picadas de culebra y payadas de rayas) se dirigía a una cita amorosa con una mujer casada. Cuando iba en camino vio venir una procesión que traía una urna. Él preguntó ¿a quién llevan allí? Y a respuesta fue: a Ramón Colmenares. No hizo caso y siguió su camino. Lo mismo sucedió dos veces más, por lo que el señor Colmenares, atemorizado, regresó a su casa y contó lo sucedido. Al día siguiente le dijeron que el esposo de la mujer lo había estado esperando con un chopo lleno de pólvora y guaimaro para mandarlo al infierno.

Leyenda el amo del monte: Esta leyenda cuenta la historia de una misteriosa aparición. Un hombre alto y moreno, con rasgos aborígenes, se presenta semidesnudo montado sobre una danta (mamífero cuadrúpedo grande y de piel peluda, similar a un burro). Se le aparece a los cazadores que salen a hacer cacerías los viernes y domingos santos. Este personaje interpela a los culpables y los alecciona para que no vuelvan a herir a los animales y cazar en días prohibidos. Luego desaparece misteriosamente. Algunas veces causaba tal estrago que estos hombres se privaban de hablar. Algunos de estos cazadores se perdieron la selva. Únicamente el canto del gallo los orientaba y les permitía regresar a su hogar. Este personaje suele hacer sus apariciones en los bosques y sabanas del municipio.

 

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