Siguenos por Facebook Siguenos por Twitter Destinos Turísticos de Venezuela Destinos Turísticos de Argentina Destinos Turísticos de Bolivia Destinos Turísticos de Chile Destinos Turísticos de Colombia Destinos Turísticos de Costa Rica Destinos Turísticos de Ecuador Destinos Turísticos de Panama Destinos Turísticos de Peru
guiaviavesvirtual.com Header Venezuela
 
Guia Viajes Virtual - Estado Amazonas - Guía de Viajes y Turismo del Estado Amazonas - Destinos Turísticos del Estado Amazonas - Atractivos Turísticos del Estado Amazonas - División Político Territorial del Estado Amazonas

Estado Amazonas
Guía de Viajes Y Turismo del Estado Amazonas

Share
Guia Viajes Virtual Venezuela - Estado Amazonas - Mitos y Leyendas del Estado Amazonas

Mitos y Leyendas del Estado Amazonas

Historia de la Creación de los Piaroa: Al principio de los tiempos estaba Büoká quien había nacido como un corazón de la palabra del viento. Un día Büoká pensó en crear a su hermano Rúa-Wahari y pensó en crearlo semejante a sí mismo. Büoká se dijo “yo no puedo vivir solo en este mundo; tengo que hacer a alguien igual a mí y que tenga el poder de crear cosas para el mundo. También él debe saber crear nuevos seres vivientes”. Büoká vio en su ojo derecho una figura similar a la suya, era su espíritu invisible y de éste sacaría a su hermano Rúa-Wahari. Sacó la imagen de su ojo con mucho cuidado usando un palito. Era una imagen muy pequeña, la puso en su mano y mientras la miraba pensó: “¿cómo voy a crear a una persona sin que sea parido por una mujer? Si la creo de otro modo los otros se van a burlar de mí y van a decir que yo parí a un niño. Para evitar que se burlen voy a pedirle ayuda a nuestra madre Jä-tänäru y colocó la pequeña imagen en el vientre de su madre.

Al mismo tiempo Büoká creó a su hermana Chejeru sacando la imagen que tenía de ella de su ojo izquierdo y también la colocó en el vientre de su madre. Jä-tänäru parió a los nueve meses a Rúa-Wahari y a Chejeru. Cuando Rúa-Wahari cumplió 7 meses fue dejado en la puerta de la casa de Cuenämu Ufuóda-u y se arrastró como todos los niños. Cuenämu recogió a Rúa-Wahari y leque tienen los dedos en número impar y las extremidades terminadas en pezuñas con el dedo central más desarrollado que los demás como el tapir; 4 o 5 especies de artilodáctilos que son aquellos mamíferos ungulados cuyas extremidades terminan en un número par de dedos de los cuales apoyan dos en el suelo que son simétricos y comprende a los paquidermos y a los rumiantes. También hay una especie de cetáceos que son mamíferos con forma de pez y gran tamaño que tienen aberturas nasales en lo alto de la cabeza por las cuales sale el aire expirado y tienen los miembros anteriores transformados en aletas sin los posteriores y el cuerpo terminado en una sola aleta horizontal que es la tonina. Las aves tienen un mayor número de especies dentro de los vertebrados superiores del estado Amazonas, conociéndose 674 especies de aves que constituyen más de la mitad de todas las especies conocidas en Venezuela. Entre los anfibios existen 60 variedades entre los cuales los anuros son la mayor parte. Hay 4 especies de loricados que son caimanes y babas, 15 especies de tortugas, 50 especies de serpientes y de 25 a 30 especies de matos y lagartos. Sin embargo se asocia al Amazonas y en especial en el municipio Atures con algunas variedades de animales de todas las especies que suelen ser consideradas endémicas como los monos, pericos, loros y caimanes como las especies más emblemáticas de la zona. preguntó: “¿de dónde eres? ¿Quiénes son tus padres?” Y Rúa-Wahari le contestó “Soy el jefe de los lagos porque mis padres son los lagos”. Cuenämu le dijo: “la única persona que existe es Büoká a quien nosotros creamos. Büoká es descendiente de nosotros, por eso tú debes ser hijo de él y nieto de nosotros. Tu nombre nieto es Räunischsa”. Rúa-Wahari creció en la casa de Cuenämu Ufuódau donde recibió todos sus poderes y conocimientos. Rúa- Wahari regresó a casa de Büoká y Chejeru. Había aprendido a crear nuevas cosas en el mundo. Büoká lo sabía porque había tenido visiones en las que veía a su hermano Rúa-Wahari creando a los hombres y sentía curiosidad por saber cómo iba a crear a los Uhuothoj’a, o Uwotuja que son los nombres con los que se autodenominan los Piaroa. Llegó el día en que Büoká vió que Rúa-Wahari creaba a los hombres en el lugar llamado Mariuek’a. Rúa-Wahari preparó una masa de carne de pescado en una laguna. Mientras descansaba vinieron los cangrejos y se comieron la carne preparada. Por eso Wahari pescó y preparó más carne humana. De la masa de carne hizo el cuerpo, el cuello y por último el corazón. Siguió pescando y con cada pez que sacaba de la laguna iba haciendo los ojos, el pelo, las orejas, la boca y la nariz. Así hizo Wahari hasta completar al primer hombre y a la primera mujer. Cuando terminó de crear a estos primeros Uhuothoj’a, o Uwotuja les habló de los peligros que iban a enfrentar. Wahari les dijo que los olores de los hombres serían peligrosos y que debían tener cuidado. De esta pareja nacieron otros hombres y otras mujeres. Luego Rúa-Wahari creó los alimentos y las diferentes clases de plantas. Cuando Rúa-Wahari vio que su creación estaba bien, se fue a un lugar llamado Umurohá Ojuna. Así creó Rúa-Wahari a los Uhuothoj’a.

Rosa la loca, personaje de Puerto Ayacucho: Durante las décadas de 1960 y 1970 vivió en Puerto Ayacucho una mujer indígena que recorría las principales calles de esa población, barriendo las aceras y luego se acercaba a las casas a pedir una colaboración por el servicio prestado. También acostumbraba a ganarse el sustento diario cargando sacos de alimentos en el mercado municipal. Siempre vivía acompañada de muchos perros calejeros que recogía en sus rutinas de trabajo diario. En muchas ocasiones la sola visión de esta mujer impactaba a los transeúntes quienes tenían que apartarse para darle paso a ella y a sus numerosos acompañantes caninos. En Puerto Ayacucho se la recuerda por su porte y porque ella promovió la limpieza de las calles de esta ciudad ayudada en algunos casos por sus coterráneos de la cultura indígena Jivi. El mote con el que se le conocía era debido a su constante y numerosa compañía canina.

Leyenda de El salvaje: En la población de Gavilán existe una leyenda sobre un hombre de baja estatura, peludo como un mono, de rostro negro, con una larga cabellera y los pies torcidos que emite unos gritos espantosos que hielan la sangre. Nadie se interna solo en el bosque por temor a encontrarse a esta horrible aparición que ha sido vista corriendo velozmente entre arbustos, matorrales y árboles. Quienes han tenido la desgracia de encontrarse a solas en el bosque con esta aterradora criatura no aparecen nunca más; las víctimas de este personaje con apariencia de mono gritan de horror “¡el salvaje!, ¡el salvaje!” en un eco que resuena por la selva antes de desaparecer sin dejar rastro.

Leyenda Aparo: Entre las leyendas indígenas del estado Amazonas está la relativa a los aparo. La leyenda dice que los aparo antiguamente eran hombres que peleaban con otras personas por el control de las tierras y lo hacían amparándose en la neblina que producían ellos mismos. De esa manera navegaban silenciosamente, casi ocultos, hasta llegar sin ser notados a las casas o campamentos. Esta gente, que tenía aquella habilidad sobrenatural para sorprender a quienes atacaban, fueron castigadas por el poder sobrenatural de Túpana, el supremo dios arawaco convirtiéndolos en sapos. Se dice que el lugar donde prefieren vivir los aparo es en el fondo de los caños o en lagunas que se encuentran apartados de toda comunidad humana. Es en estos tranquilos lugares de donde emergen en determinadas épocas del año junto a una densa neblina que es acompañada de mucho frío, clima bien extraño en estas regiones tropicales. Antes de ser convertidos en sapos, los aparo eran una cultura que viajaba tanto que no veía sentido al hecho de construir casas. Llegaban navegando en pequeñas curiaras a remo y cada uno de estos instrumentos para remar era al mismo tiempo una lanza. En diversas culturas como la de los Baré y en la de los Baniwa se atribuyen los cambios climáticos de humedad y frío a los aparo. Se dice que al principio son unos pequeños sapos que se van transformando en hombres de muy escasa estatura, pero que son capaces de cargar truenos y relámpagos sobre sus espaldas. Son considerados mawali o espíritus malignos. Estos pequeños hombres navegan las oscuras y turbulentas aguas del río Guainía y del río Negro en minúsculas curiaras que no pueden ser vistas por los ojos humanos y emplean unos remos que al mismo tiempo son lanzas, cumplen la doble función tanto para atacar hiriendo gravemente como para propulsar las diminutas curiaras en las que se desplazan los aparos. Estos canaletes o remos están elaborados de una madera tan resistente que es llamada madera de piedra o ita-uba. Cuando alguien se adentra en la espesura de la selva debe estar muy atento a los más mínimos sonidos o movimientos, de ello depende en gran medida su supervivencia. Al estar en la selva si se llega a un lugar y se siente risas minúsculas, hay que retirarse del lugar inmediatamente, porque esas pequeñas risas son de los aparo que se encuentran cerca o quizá ya le han visto llegar y están preparándole una emboscada. Muchas veces, en los bordes de los caños se pueden ver, medio ocultas por las hojas, pequeñas curiaras no mayores de 30 cm de largo y diminutos accesorios como vasijas, catumares y otros utensilios tradicionales en las expediciones de cacería, esos son los objetos de los aparo que navegan por los ríos durante la estación lluviosa y si acaso son vistos, voltean las curiaras de los humanos para hundir sus herramientas en el fondo del río.

Leyenda de El leñador: Cuentan los pobladores de la localidad del Sarón que desde hace varios años se siente en el bosque la extraña presencia de un hombre gigantesco que ronda además por las montañas y tumba los árboles grandes. Se dice que lo han visto en la penumbra de la noche y es tal el terror que inspira que para conjurarlo y deshacerse del temor que generaba entre los pobladores, decidieron hacer en una semana santa un Judas al que le escribieron un cartel en el pecho que decía “el leñador” y lo quemaron. Sin embargo, todavía hoy se escucha cómo derriba gigantescos árboles en el bosque y por ello nadie sale de la comunidad a partir de las seis de la tarde por temor a encontrarlo y ser aniquilados por el feroz gigante.

Leyenda de El Ánima del Guayabal: Quien recorra la carretera nacional por el eje carretero sur en dirección a Samariapo, se encuentra a mano derecha con una capilla muy sencilla que es hogar de una de las creencias más afianzadas en el municipio Atures; se trata de la capilla del ánima del Guayabal. Muchas personas de distintos lugares del país van hasta esta pequeña edificación ubicada cerca de la comunidad de Platanillal, al lado del puesto de la Guardia Nacional, para dejar sus ofrendas por favores recibidos, para hacer promesas y prender velas a esta ánima. La construcción de la carretera de Puerto Ayacucho a Samariapo hacia finales de 1926 incitó a que muchas personas llegaran a Amazonas para trabajar en este proyecto,que tenía la intención de salvar por tiera la distancia que no se podía hacer por el Orinoco debido a los poderosos raudales que en ese trecho hacían innavegable el río para barcos de mediano y gran calado. Durante los primeros meses algunos obreros empezaron a enfermarse con una dolencia conocida como el beriberi. La enfermedad se extendió por toda la zona imposibilitando a los pobladores y trabajadores que venían de afuera a seguir con la obra. La epidemia cobró muchas víctimas. En la cuadrilla de obreros que se encontraban a la orden del explorador Melicio Pérez, quien fue el fundador de San Juan de Manapiare y abrió muchos caminos selva adentro, había un obrero llamado Pedro María, conocido con el sobrenombre de Cuaribe. Era un hombre esquivo, poco comunicativo y siempre estaba aislado de los demás. Un día lo reportaron como enfermo. Estaba en el campamento de trabajo, muy lejos de Puerto Ayacucho. Todos los que habían enfermado estaban muy lejos recibiendo atención médica. Sin demostrar su preocupación ante la dolencia que le aquejaba, Cuaribe decidió permanecer solo en el campamento mientras sus compañeros iban a trabajar. No se conocía ningún remedio para el beriberi y se decía que no valía la pena ir a recibir tratamiento porque los que iban no regresaban. Un día por la tarde, los trabajadores regresaron al campamento y notaron que Cuaribe no estaba y resolvieron ir a buscarlo al día siguiente. No lo encontraron tras ocho días de búsqueda. Nadie se acordaba de él cuando, pasados los tres meses de su desaparición, encontraron su cadáver intacto. Se creía que el cadáver había sido conservado por la humedad que la tierra producía dentro de la selva intrincada. Los trabajadores enterraron el cuerpo a la vera del camino en lugar al que ellos llamaron Guayabal. Desde entonces comenzaron a ocurrir muchas curas milagrosas que eran atribuidas a esta ánima.

Leyenda de las Bolas Pa’tras: Desde hace muchos años, se cuenta que en el bosque vive un hombre muy alto de piel negra que tiene sus órganos sexuales en la parte de atrás, por eso le llaman Bolas para atrás o Bolas pa’tras como se le dice localmente. Explican que tiene el cuerpo al revés, su cara está en la espalda y tras su cabeza está la parte de adelante del cuerpo. Camina en la misma dirección de su cara, es decir de espaldas. Se dice que este hombre es el responsable del flujo del agua en los caños. Suele aparecer cuando cae el sol y a pesar de ser beneficioso porque de él surge el agua de los ríos, nadie se atreve a merodear por las nacientes y caños después de las seis de la tarde porque se dice que si Bolas pa’tras logra tocar a un pariente, que es como se denominan los indígenas entre sí, la persona tocada enferma hasta morir.

Leyenda del origen del Cachicamo o Tubujü: Según la mitología jivi, en tiempos muy lejanos, existió una mujer que tenía siete hijos y un marido que todos los días salía a cazar pero llegaba a casa con las manos vacías. Ello se debía a que el hombre no cazaba sino que tenía otra mujer con la que pasaba todos esos días. La esposa, cansada de pedirle al marido que trajera algo de comer sólo recibió en una oportunidad, una culebra morrona que no se podía comer. Esta actitud le hizo sospechar que su marido no los quería ni a ella ni a sus hijos, por lo que les tejió guapas con forma de caparazones para sus hijos y para ella misma. Ataviados con las caparazones, la esposa se encargó de cavar un hueco donde podrían meterse ella y sus hijos y vivir felices sin ser molestados. Fue así como se convirtieron en los primeros cachicamos o armadillos.

Metsaja, leyenda del Danto: Según la leyenda jivi en tiempos muy remotos, en una comunidad ubicada en Vichada Colombia, un hombre vivía con su mujer y sus dos hijos. Llegó el momento en que la mujer murió y el hombre se quedó sólo con sus dos hijos. Después de un tiempo, buscó una mujer para que lo ayudara a cuidar y a criar a sus hijos. La mujer que consiguió no era la más indicada y terminó siendo muy cruel con sus hijastros. Desde ese instante, los hermanos se iban todos los días de la casa para ir a comer al morichal, dada la negativa de la madrastra a darles de comer, y siempre regresaban solo para dormir. Como consecuencia de esto, la mujer los echó de la choza provocando que ellos se fueran al monte y se internaran en el morichal. Desde ese momento los dos hermanitos se convirtieron en dantos. La etnia jivi no come danto, ya que eso es dar mala seña. Para evitar esto el hombre que mata un danto tiene que repartirlo entre toda la comunidad indígena y en su casa deben comer todos, sin excepción. Luego de terminar de comer, los niños deben ser sobados por fibras de tanas.

Leyenda del Tucusito: Cuenta la leyenda jivi que en tiempos remotos las indígenas embarazadas cortaban su barriga para poder dar a luz. Llegó el día en que el tucusito posó su nido cerca de una de las familias jivi y al ver la forma cómo se iba a llevar a cabo un parto, descendió del árbol y le enseñó a la mujer una mejor forma para dar a luz. Le dijo que al agacharse, abriera las piernas y pujara con fuerza sin cortar la respiración para poder tener a su hijo sin hacerse daño. Después de esto, todas las mujeres de la aldea empezaron a hacerlo y es el modo en que todavía lo hacen las mujeres pertenecientes a esta etnia en aquellas comunidades que todavía conservan las tradiciones ancestrales.

Leyenda de Atures y Maipures: En las riberas de Atabapo vivía un hombre cuyo ombligo era muy grande y del cual arrancaba pedacitos que empleaba como carnada para pescar. Cada pedazo de ombligo que se arrancaba le duraba un mes porque los peces no llegaban a comérselo. Esta habilidad la mantenía en secreto porque de lo contrario caería sobre él una maldición. Sorprendía a todos que con sólo pronunciar el nombre del pez que deseaba pescar lo atrapaba apenas el anzuelo tocaba el agua. Emocionado por la bondad de sus dos hijos, les contó su secreto pidiéndoles además que no lo propagaran a nadie más o de lo contrario una maldición caería sobre él. Pasó el tiempo y el hombre seguía pescando con su particular carnada sin que nada malo les ocurriera a él o a sus hijos. Cuando se sintió confiado de que el secreto no dañaría a nadie más, ocurrió la desgracia. Una mañana cuando sus hijos se bañaban en el río, empezaron a comentar dentro del agua y entre ellos el prodigio que hacía su padre y éste que se acercaba hasta donde ellos estaban los escuchó conversando al respecto. Cuando se asomó para indicarles la imprudencia que habían cometido, porque cualquiera podía haber pasado por ahí y escuchar lo que él había escuchado, vió cómo sus dos hijos se empezaron a convertir en toninas. El padre se dió cuenta de que al haberles confiado su secreto a sus hijos los había condenado a formar parte del río. Desesperado por salvarlos les pidió que salieran del agua pero era demasiado tarde. Mientras sus hijos se alejaban nadando convertidos en toninas, él empezó a mover grandes piedras y a arrojarlas para atraparlos y hacerles recordar quiénes eran. Abrió zanjas y la distancia entre las orillas se hizo cada vez más grande formando los raudales de Atures y Maipures. No pudo recuperar a sus hijos pero les dio forma a los raudales que hoy conocemos.

Yakjuana, Leyenda Baré: Cuenta la leyenda que existía un hombre baré que vivía con su hermana y tenía un enorme conuco. Los dos vivían solos porque sus padres habían fallecido y a consecuencia de esa soledad, él estableció una relación marital con su hermana. En ese tiempo los baré creían, temían y obedecían a muchos dioses y espíritus, especialmente al máwari. Cuentan que un día pasó por ese lugar un payé, que es el nombre que se les da a los curiosos y adivinos y le dijo al hombre: “tú tienes una gran culpa por haber tenido relaciones carnales con tu virgen hermana, eso es malo y prohibido. Por lo que ahora te convertirás, en culebra y gavilán”. El hombre afligido e impresionado comenzó a preocuparse por la profecía del payé. Pasaron los meses y de repente, el hombre comenzó a sentir malestares raros por las noches que lo preocupaban y asustaban cada día más. Hasta que una noche, a media noche, el hombre se partió en dos pedazos a la altura de la cintura. Las extremidades inferiores se convirtieron en una serpiente que se quedó acurrucada en el chinchorro, mientras que la otra mitad se convirtió en gavilán nocturno y salió volando por la ventana. Al llegar la madrugada, el gavilán nocturno regresó al chichorro a buscar a la culebra. ambos animales se unieron dando forma nuevamente al hombre, quien se levantó del chinchorro con fuertes dolores en la cintura. Esto ocurrió cada noche durante muchas noches. Mientras el hombre guardaba celosamente el secreto, al caer la noche se encerraba en una choza aparte para evitar ser descubierto por quien era a la vez su hermana y esposa. Pero ella comenzó a notarlo raro y empezó a preocuparse, porque no quería dormir con ella, sino estar solo y encerrado. Con el tiempo se fueron acercando otras personas y se levantó una comunidad alrededor de la joven pareja. Los vecinos no tardaron en notar que algo pasaba con ese hombre y su mujer. En eso el payé volvió a pasar por el lugar y les aconsejó a las demás personas de la comunidad que mantuvieran vigilado a aquél hombre que prefería dormir solo y no con su mujer. Entre las palmas con las que estaban hechas las paredes pudieron ver la fantástica transformación que ocurría en el chinchorro. Una vez que el gavilán nocturno salió volando por la ventana, un grupo de hombres entró y quemó a la serpiente que sobresalía en el chichorro. Cuando en la madrugada el gavilán nocturno regresó, se encontró a la serpiente destruida por el fuego. Eso le causó un gran sufrimiento y comenzó a llorar y a suplicarle a cada uno de sus vecinos que le abriera la puerta de su casa. Nadie lo recibió por temor a una venganza. Triste y pensativo, el gavilán nocturno recordó que la mayoría de los hombres vecinos eran buenos cazadores y pescadores. Estas personas salían todas las noches a alumbrar los caños para atraer a los peces que luego atrapaban con la atarraya. Decidió actuar como conocedor del lugar, tomó la parte de la culebra que quedó viva y se fue volando de caño en caño hasta llegar a uno cercano en el que se encontraba su primo y los demás vecinos. Éstas eran las personas que le habían quemado su otra parte. El gavilán nocturno se sentó sobre una rama en el cauce del caño y esperó a los pescadores. Cuando estaban en sus curiaras, el gavilán brincó y se le incrustó en el hombro al primo quien luchó desesperadamente por sacárselo sin conseguirlo. Los demás trataron de ayudarlo, pero todo esfuerzo fue inútil. Cuando todos se calmaron notaron que el gavilán ahora formaba parte del cuerpo de aquél desdichado hombre. Durante toda su vida aquél hombre compartió su existencia con el gavilán que formaba parte de su cuerpo. Éste sentía lo que padecía o gozaba el otro y si uno se enfermaba el otro también. Durante muchos años convivieron tratando de llevar la vida de un hombre normal hasta que ambos murieron ya muy viejos y cansados.

Leyenda de Maguarit: Cuenta la leyenda que los Maguarit son seres mágicos que habitan en el agua y son una mezcla de persona y pez. Se dice que pueden nadar como peces y hablar como hombres y que cuando están medio sumergidos parecen hombres de la cintura hacia arriba y así pueden engañar a los que van de paso haciéndoles creer que son hombres que se están bañando en el río o jugando. En la comunidad Sarón, ubicada en la carretera nacional, se cuenta que en una oportunidad, hace muchos años, tres niños se fueron al río y por lo que se cuenta comieron una comida fría y de pronto se encontraron con unos desconocidos que se estaban bañando y no le dieron importancia a la leyenda. Caminaron río abajo un trecho y comenzaron a bañarse. La madre de los tres niños al ver que no regresaban decidió ir a buscarlos. Al cabo de un largo rato empezó a escuchar sus voces que gritaban contando de hombres peces. La madre siguió hasta el lugar donde venían las voces y aunque los escuchaba no los encontró. Siguió escuchando las voces de los niños por largo tiempo y por más que los buscaba no lograba dar con el paradero de sus tres hijos. Continuó oyendo sus voces desde la profundidad del caño pero jamás volvió a ver a los niños.
Los maguarit suelen ser encantos o espíritus presentes en muchas culturas indígenas. El nombre se parece enmuchas comunidades, algunos les llaman maguarí, otros le dicen mahuary y otros máguari. Existen muchas historias al respecto. Se dice por ejemplo que en Puerto Ayacucho, en el río Orinoco, en una zona donde hay muchos petroglifos llamada playa el bagre, en la época de invierno se escucha al caer la tarde el sonido del tambores pero que el mismo se hace claro a medida que acercamos la cabeza al agua y cuando se mete el oído bajo la superfice se puede apreciar que la música de los tambores viene de las profundidades. Es un sonido rítmico que no puede ser producto del choque de piedras que arrastre el río. Se dice que los maguarit tienen poblados bajo el agua, que las toninas son los mismos maguarit así como otros peces. Hay pescadores que van al río al caer la tarde cuando se escuchan los tambores, rocían con tabaco y bebidas alcohólicas la superficie ofreciendo estas sustancias para que las disfruten los maguarit en sus fiestas bajo el agua y les piden a cambio un pez de unas determinadas características en su próxima pesca.

También en el sector el bagre, se dice que anualmente durante la crecida de invierno, el Orinoco reclama el sacrificio de tres personas que mueren ahogadas y sus cuerpos aparecen varios kilómetros río abajo. Estas desapariciones se atribuyen a los maguarit. En muchas poblaciones indígenas se suele tener cuidado y acercarse con reservas a personas extrañas nunca antes vistas porque pueden ser maguarit. Se suele decir que un maguarit es una persona encantadora, de aspecto agradable que habla bonito, que se desenvuelve de forma grácil y que nunca antes había sido vista por ahí. Por eso cuando en una comunidad hay fiesta y llegan extraños a bailar y compartir, se suele bajar la voz y cuchichear preguntándose quién pudo infringir alguna norma para que los maguarit llegaran hasta ellos en ese momento. En muchas ocasiones, cuando los extraños se van de la fiesta, se organizan grupos para seguirlos. Ocurre con frecuencia que los extraños se encaminan hacia el río y desaparecen al llegar a las orillas de éste. Esa es la confirmación de que los extraños eran maguarit. Adoptan las formas humanas tanto masculina como femenina e incluso alguno de esos encantos toman la apariencia de alguna persona conocida.
En la comunidad Piapoco, también llamada Tsatse de Agua Blanca, ocurrió en una oportunidad que una joven mujer fue vista por sus vecinos que estaban trabajando en el conuco, muy lejos de la comunidad, acompañada de un desconocido. Los vecinos empezaron a pensar mal de la muchacha cuando al llamarla vieron que ella apartó la mirada y siguió internándose en la selva con el desconocido. Los vecinos le dijeron al padre de la muchacha lo ocurrido y éste esperó para preguntarle a la muchacha porqué había actuado tan groseramente con sus vecinos y para saber qué hacía con aquél extraño cerca del conuco. Cuando la muchacha llegó a su casa se encontró con aquellas recriminaciones y pudo demostrarle a sus padres que ella estaba en otro lugar cuando se supone que sus vecinos la habían visto en el conuco, además ella argumentó que sus padres sabían bien que ella tenía temor de acercarse al conuco a menos que fuera con ellos. El padre le preguntó si había hecho algo en contra de sus costumbres yella respondió que se había bañado en el río cuando tenía la menstruación. El padre y los ancianos se dieron cuenta de que aquella sangre en contacto con el agua, había atraído a los maguarit hasta ella, que la estaban buscándo para llevársela y que uno de los maguarit había tomado la forma de la joven. El padre regañó fuertemente a su hija, le hizo ver que su imprudencia acarrearía prejuicios para ella y para la comunidad, así que le indicó que debería permanecer junto a las mujeres en una habitación al fondo de la casa durante las noches mientras él velaba en la entrada y cada vez que saliera debía ir acompañada de varias personas hasta que finalizace su próxima menstruación, momento en el que la influencia de los maguarit sobre ella desaparecería. Por ello se indica que cuando alguien incumple alguna de las normas que establece la tradición suele recibir la visita del maguarit.

También cuando una persona incumple alguna norma y empieza a sentir un dolor que no se le quita con nada, se dice que el maguarit le alcanzó o lo flechó. El dolor suele desaparecer después que un shamán le reza la zona afectada. También llamado mawuari, este encanto es un ser terrible de poderes que vaga por la selva en busca de cazadores para secuestrarlos y hacerlos sus esclavos. Estas criaturas vagan por los conucos de los indígenas y encarnan en el cuerpo de algunos animales; visitan las churuatas y encarnan en figuras de humanos, algunas veces aparece como una persona conocida que se ausenta y de pronto aparece para raptar doncellas y llevárselas a sus dominios bajo las aguas. Cuando un cazador se encuentra de cacería en el monte, debe llevar suficiente tabaco, porque el mawuari, le teme a esa hierba y si por algún motivo el cazador no lleva suficiente, puede perderse en el monte y caminar sin rumbo por la selva, perdido por varios días y noches hasta quedar completamente desorientado.

Leyenda de la joven que se convirtió en Pez (La Sirena): Esta leyenda es común aunque con ligeras variantes al menos entre dos culturas indígenas que habitan en el municipio Atures. en una de las versiones, recogida en la comunidad Payaraima, ubicada en la carretera nacional, eje carretero norte, integrada por miembros de la cultura indígena Jivi se dice que cuando a las muchachas les llega su primera menstruación deben seguir un ritual y una serie de indicaciones para que no les pase lo que cuenta esta leyenda. Según la tradición Jivi, hace mucho tiempo a una joven a la que le había venido por primera vez su menstruación y que permanecía acostada en un chinchorro colocado muy alto en la casa como lo indica el ritual, desobedeció la costumbre y mientras su madre salía al conuco dejándola al cuidado de sus hermanos menores, se escapó hasta el río para mirarse en el agua. La muchacha estaba fastidiada de permanecer acostada y no quería obedecer la indicación de quedarse en casa. Mientras se miraba en el agua, se divertía escupiendo sobre la superficie porque esto hacía venir a los peces hasta la orilla donde ellos comían su saliva. Cada vez que salía de la casa le pedía a sus hermanitos que no le dijeran a su mamá lo que ella estaba haciendo y lo hacía cada vez que los adultos se iban al conuco o se alejaban de la comunidad. Un día los familiares antes de salir al conuco, dejaron asando en el fogón un pescado conocido como pavón y se fueron confiados dejando nuevamente a la joven con sus hermanitos. Cuando la muchacha y sus hermanitos estaban solos en la comunidad, vieron acercarse un grupo de siluetas que caminaban como personas, eran peces que la joven había provocado con sus visitas al río. Estos peces eran la manifestación de la presencia de los encantos o Arnavi como se les conoce en idioma Jivi. Los peces venían por ella. En el grupo había peces de muchas clases, hasta la tonina que es pez de río semejante al delfín. Traían dos tinajas de agua. El pavón que estaba en el fogón volvió a la vida con la presencia de los peces. El hermanito mayor de la muchacha salió corriendo para el conuco a dar aviso a sus familiares pidiendo auxilio, al darse cuenta de esto los peces se asustaron y se convirtieron en hombres. La muchacha trepó hasta su chinchorro que se encontraba a cuatro metros del piso, mientras los peces convertidos en hombres saltaban hacia el chinchorro donde estaba la joven pero no alcanzaban a llegar hasta donde ella se encontraba. Todos lo intentaron hasta que el saltón, pez que comúnmente es llamado payarita, logró llegar hasta el chinchorro donde estaba la joven y la obligó a tener relaciones con él abusando de ella. La joven quedó llena de baba de pescado y el saltón la arrojó del chinchorro para que abusaran de ella los demás peces convertidos en hombres. Cuando llegaron los familiares ya era demasiado tarde, las dos tinajas de agua que habían traído los peces fueron tumbadas al piso formando una pequeña laguna a la que se lanzaron todos los Arnavi o peces convertidos en hombres. La muchacha era llevada por la tonina que la lanzó al agua. La familia de la joven quedó flotando en la laguna mientras los hombres, convertidos otra vez en peces, abrían un surco de agua escapando con la joven por un pequeño río que llegó hasta el río mayor conocido por todos como el río Orinoco. Por eso cuando a una muchacha le llega su primera menstruación, mientras dure ésta no debe hablar con nadie ni para pedir alimentos, la madre o la abuela son las únicas encargadas de llevarle agua y alimentos. No debe comer pescado ni casabe hasta el día en que le hacen el ritual para purificarla y alejarla del deseo de los Arnavi y de los malos espíritus para que los encantos no se las lleven. En la cultura indígena Piapoco denominada también con el nombre de Tsatse se repite esta leyenda, pero con algunas variantes. En la comunidad Piapoco llamada Agua Blanca, ubicada en la carretera nacional en el eje carretero sur, existe la leyenda de Wakacholowa o la mujer encantada. Se dice que ocurrió realmente en una comunidad Piapoco, llamada Raya, ubicada en Vichada, Colombia. Se dice que en esa comunidad vivía una muchacha de muy buena presencia y de larga cabellera, como todas las mujeres Piapoco, llamada Kawichiluwa que no se había desarrollado y estaba en espera de la primera menstruación.

Esta joven había sido orientada por su padre y so-bre todo por su madre respecto a lo que podía y lo que no debía hacer. Kawichiluwa se iba todos los días al río a contemplar la belleza de los diferentes peces que ahí se encontraban. Cuando ella llegaba al río, se sentaba en la orilla y escupía al agua para que los peces pequeños se acercaran a comer su saliva, cuando estos llegaban, ella se alegraba y les decía: "cuando yo me desarrolle quiero que ustedes me vengan a buscar para irme a vivir con ustedes por que ustedes son muy bonitos y yo los quiero mucho". Pasado el tiempo Kawichiluwa se desarrolló y sus padres cumpliendo con la costumbre, la acostaron en un chinchorro que colgaron muy alto por quince días y la dejaron ahí sin que ella pudiera hablar con nadie y sólo podía beber un poquito de agua y yucuta. Su mamá y su abuela eran las que cuidaban de ella y al mismo tiempo la aconsejaban y la orientaban de lo bueno y lo malo que tenía que conocer y cómo debía comportarse, entre otras recomendaciones. Durante varios días sus padres se encargaban de los preparativos para el día de la ceremonia en la que su hija ya sería aceptada como una mujer desarrollada dentro de la comunidad. Llamaron a su familia para que los ayudara a buscar yuca, su madre les pidió a los hermanos pequeños de Kawichilawa que cuidaran de ella, que no la dejaron hablar con nadie y se fueron al conuco. De pronto se formó un mal tiempo, empezó a llover con muchos truenos y un viento tan fuerte que movía a los árboles de un lado a otro. Esto preocupó a uno de los hermanos de Kawichiluwa porque era la primera vez que veía llover tan fuerte. Se asustó mucho porque aquella lluvia no era normal y salió fuera de la casa y vio que a lo lejos venían muchas personas que se acercaban a la comunidad cantando y danzando. Él se asombró y se dio cuenta de que algo pasaba con su hermanita; mandó a otro hermano para que fuera a buscar a toda su familia al conuco. Éste salió corriendo en busca de ellos y aquella multitud de personas se acercaba más y más a la casa de Kewichiluwa. Cada vez llegaban más personas; aquella multitud eran los peces que venían transformados en personas. Adelante de todos estaban la tonina y entre ellos el abuelo raya que tenia una tapara llena de agua. Había ahí toda clase de peces convertidos en hombres. Cuando llegaron a la casa preguntaron al hermanito de la joven: “¿dónde está nuestra mujer que venímos a buscarla?” El niño no respondió pero el pescado asado que tenian para la ceremonia les respondió: “ella está aquí, pero no sé donde porque tengo los ojos asados”. Buscaron por todas las casas y la encontraron acostada allá arriba. La sapoara, convertido en hombre, ordenó a los peces que la bajaran. Cada uno trató de llegar hasta donde estaba Kawichiluwa pero sólo el saltón logró alcanzar el chinchorro y fue quien primero disfrutó del cuerpo de Kawichiluwa. Se dice que por esta hazaña es que se le da el nombre de saltón a este pez. Los demás peces convertidos en hombres pudieron llegar después hasta donde estaba ella y cada uno disfrutó de su cuerpo. Cuando los padres y la familia de Kawichiluwa llegaron al poblado, uno de ellos tensó su arco atravesando a uno de aquellos encantos, que también reciben el nombre de maguari y cayó al suelo donde se convirtió en un pez conocido como raya. Se dice que aquel pueblo de Vichada donde ocurrió esta historia, hay una marca en una piedra que tiene la forma de una raya y que fue en ese sitio donde ocurrió lo que se describe. Al caer el abuelo raya, la tapara que traía con agua se rompió y el líquido formó una laguna. Al ver esto Kawichiluwa, llena de baba de pescado entre las piernas, en los senos y gran parte del cuerpo, detuvo el enfrentamiento y le dijo a sus padres que la dejaran ir con aquellos encantos, que ella les había pedido ir con ellos cuando se desarrollara. El padre de Kawichiluwa le recordó que él y su familia siempre le habían aconsejado lo que debía y lo que no debía hacer. Le dijo también que por desobedecer las costumbres ella ahora viviría en el fondo del río y que nunca más se volverían a ver. Ella no moriría jamás pero tampoco volvería a estar entre los suyos. La dejaron ir con mucha tristeza para que se convirtiera en la reina de todos los peces. Su padre y su madre la llamaron Wakacholowa, que significa en idioma Piapoco “mujer encantada” y desde entonces todos la conocen por este nombre.

 

Destinos Turísticos de Latinoamérica

 

 
 
 
 
Rating for guiaviajesvirtual.com
Diseñado por AGH Software & Technology
Todos los derechos de propiedad reservados por GuiaViajesVirtual.com, AGH Software & Technology y las organizaciones que nos suministraron su información (Bibliografía/Créditos)